martes, 1 de marzo de 2011


Con astillas entre los dientes, se calentaba junto al fuego helado. Su lengua arrastraba dos mundos enteros. Entre sus uñas se escurría el tabaco silencioso del desierto. Sus párpados se hundían incrustándose en la tierra vacía y negra. Su mente gritaba en las calles estrechas y maltrechas, siempre sin soledad. Pero nunca, miró hacia el mar.

domingo, 5 de diciembre de 2010

Tumbleweeds dentro y fuera de mi casa


Años que te abandonan, años que te empujan, años estrechos, años largos, años descoloridos y años que destiñen, años sumados a la memoria. Planean como tumbleweeds en el silencioso Oeste. Vacilan como médalos entre el mar y la tierra reseca. Hacen y deshacen. Duelen y tranquilizan. 



Troquelan.



jueves, 23 de septiembre de 2010

Crujes...
¿Yo?
Crujes
¿Al comer?
No, en tus ojos
¿Qué le pasa a (...)?
Sí, tu mirada cruje.
Creo que no te entiendo.
Quizás, hoy yo también crujo.
No lo oigo
Te estoy diciendo que hoy voy a crujir.
¿Follar?
No, crujir...

miércoles, 25 de agosto de 2010

Sesión 5 del relato 2: Solipsismo


Casi rebotó en la cama. La misma pesadilla desde hacía un año y siempre igual, la misma escena, la misma tensión y Jorge despertó a su mujer.
-Talía, ¡tengo que acabar la novela mañana!
-¿Pero qué dices? Déjame dormir, que estoy…
-No, despierta, estoy mal, ¿no lo entiendes?
-Duérmete, que no pasa…
-¡Talía! Que tienes que ayudarme.
-¿En que te tengo que qué?
-La novela, mujer… ayúdame.
-Mañana tengo curro, ¿Por qué no cierras lo ojos un…?
Su mujer se quedó profundamente dormida. Jorge intentó despertarla varias veces, pero ya no hubo ningún remedio. Su boca espumeaba saliva y desde el fondo desde su garganta se escuchaban sus entrañas. 
-Me quiero divorciar. No me amas, no te importa lo que me ocurra, nunca me quieres ayudar-él esperó una respuesta, ella roncaba.

Se exasperó, seguramente se estuviera haciendo la dormida y ahora, tendría que relajarse sólo. Cabizbajo, subió al ático, y del escritorio sacó una botella de Johnny Walker. Le pegó un buen trago.  La soledad era el hilo conductor de todas sus novelas y él sabía bien porqué. Jamás, nadie, le había apoyado en sus decisiones y, menos, con la de ser escritor. Pero pensó, que quizás ése fuera su destino, ser el artista atormentado, borde y solitario que padece la vida, y que tiene el mundo siempre yendo en su contra, ¿era ésa la clave? Otro trago y dos gotitas se deslizaron por su pecho. Y con sesenta años, escribiría una novela por semana, llena de dolor y de sufrimiento, acerca de un hombre incapaz de aceptar la realidad. Dos buenos tragos y medio más. Pero en la última novela, que escribiría en su lecho de muerte, puede que a ese hombre le sucediese algo, algo horrible, y se arrepintiese de su vida, y que finalmente decidiese cambiar. Jorge siguió bebiendo y con un cuarto de litro de whisky recorriéndole las venas, recordó su pesadilla. Los escalofríos se apoderaron de sus pensamientos. Quizá el editor le esperaba ahora detrás de la puerta, con un cuchillo. Apretó la botella con fuerza. Le abriría primero el pecho, otro trago, después el abdomen, dos tragos más, y finalmente la cabeza, dos y medio. Y dentro de su cuerpo encontraría todas las novelas escritas y por escribir de Jorge. El último trago y corrió escaleras abajo. Se escurrió entre las sabanas, con su mujer.
-Cariño, ¿estás despierta?
-¿Eh?
-Sólo quería decirte que, bueno, a pesar de todo, creo que podemos estar mucho tiempo juntos, ¿no?
-Claro…
-Es que a veces siento que no estás hecha para mí…y que debería dejarte.
-Pero, ¿qué hora es?, ¿Por qué me dices eso?
-Lo he estado pensado, creo que no me apoyas lo suficiente y que…
-Pero ¡qué!-su mujer le interrumpió-¡hueles a alcohol!
-¡Es que me sentía mal!, por mi pesadilla.
-Es sólo una pesadilla, Jorge, yo no puedo estar detrás de ti también en los sueños.
-¡Sólo te he pedido ayuda para la novela!
Talía se revolvió murmurando entre las sábanas. Su enfado casi se olía en el ambiente y la razón; seguramente, por el hecho de que la habían despertado. Jorge se encogió y le dio la espalda. Ella era así de simple, él así de profundo. Y en el eminente silencio, los intestinos de él resonaron en la habitación. Carraspeó. Apretó el abdomen. Y, como si se tratara de un globo, fue soltando el gas, poco a poco.
-¿En serio?
-¿Qué?
-¿Eso es un pedo?
-No…
-Joder, que cochinada.
-Es natural…
-Ya está, me voy a leer tu puta novela
Asió las sábanas y, como pegándole, las arrojó con fuerza sobre la cama. Y cuando ya estaba fuera de la habitación, Jorge ventiló las sábanas e inspiró aquella pestilencia,  orgulloso, pero también con algo de autocompasión. E inundado en su propia miasma, se fue quedando mansamente dormido.

domingo, 22 de agosto de 2010

Comienzo de la sesión 4 del relato 1: Incertidumbre



Marta se despertó temprano. Las ventanas de su habitación estaban abiertas; el sol despuntaba desde los edificios, el aire, que entraba y salía, iba formando pequeños torbellinos en las cortinas, y sintió que había dormido profundamente. Cerró los ojos y se escondió debajo de la almohada, como intentando retomar los sueños que había tenido; pero, nada. Puso los pies en la alfombra e inhaló todo el olor de la habitación; su cuerpo desprendía la esencia del sudor tibio de una mañana fresca y las sábanas impregnaban en el aire briznas de limpio y detergente. Dio un paso hacia delante y pisó su sedoso vestido rojo, y más allá distinguió sus zapatos y su bolso anárquicamente esparcidos por la habitación. Frunció el ceño y con estrategia se mordió el dedo índice, para pensar. No sé qué hice anoche, y en la cabeza sintió un agudo pinchazo. Acarició el vestido, recordó al extranjero y las copas de gin tonic, pero no recordaba nada más. Sesiones de imágenes se fueron proyectando en su mente hasta que escuchó que alguien abría la puerta de su apartamento.

domingo, 16 de mayo de 2010

No buenos días


Mañana abriré los ojos y el reloj de mi mesilla ya no estará. Me escurriré el sudor de las sábanas y mis zapatillas habrán desaparecido. Y descalza buscaré el cigarro, el café y el agua fría de la ducha. Quizás crea en cosas nuevas, o quizás todo lo pensado hasta ahora ya no existirá. A veces, sólo a veces, te despiertas y piensas; no, buenos días, no.

martes, 22 de diciembre de 2009

¿Quién va allí?

Grosero, hambriento, místico, desnudo... ¡quién es aquél?
¿No es extraño que yo saque mis fuerzas de la carne del buey?
Pero ¿qué es el hombre en realidad?
¿Qué soy yo?
¿Qué eres tú?

Cuanto yo señale como mío,
Debes tú señalarlo como tuyo,
Porque si no pierdes el tiempo escuchando mis palabras.
Cuando el tiempo pasa vacío y la tierra no es mas que cieno y
podredumbre,
no me puedo para a llorar.
Los gemidos y las plegarias adobadas con polvo para los inválidos;
y la conformidad para los parientes lejanos.
Yo no me someto.
Dentro y fuera de mi casa me pongo el sombrero como de da la gana.

¿Por qué he de rezar?
¿Por qué he de inclinarme y suplicar?

Después de escudriñar en los estratos,
después de consultar a los sabios,
de analizar y precisar
y de calcular atentamente,
he visto que lo mejor de mi ser está agarrado de mis huesos.

Soy fuerte y sano.
Por mi fluyen sin cesar todas las cosas del universo.
Todo se ha escrito para mi.
y yo tengo que descifrar el significado oculto de las escrituras.

Soy inmortal.
Sé que la órbita que escribo no puede medirse con el compás de un
carpintero,
y que no desapareceré como el círculo de fuego que traza un niño en la
noche con un carbón encendido.
Soy sagrado.
Y no torturo mi espíritu ni para defenderme ni para que me comprendan.
Las leyes elementales no piden perdón.
(Y, después de todo, no soy mas orgulloso que los cimientos desde los
cuales se levanta mi casa.)

Así como soy existo. ¡Miradme!
Esto es bastante.
Si nadie me ve, no me importa,
y si todos me ven, no me importa tampoco.
Un mundo me ve,
el mas grande de todos los mundos: Yo.
Si llego a mi destino ahora mismo,
lo aceptaré con alegría,
y si no llego hasta que transcurran diez millones de siglos, esperaré...
esperaré alegremente también.
Mi pie está empotrado y enraizado sobre granito
y me río de lo que tu llamas disolución
por que conozco la amplitud del tiempo.

Walt Whitman

domingo, 13 de diciembre de 2009

Vivir de cubos de basura

A veces te preguntas...cosas, que luego no puedes responder.

viernes, 11 de septiembre de 2009

Pendientes el trece de septiembre


http://www.youtube.com/watch?v=ww3qFDiwBiQ&eurl=http%3A%2F%2Fwww.laredgualda.com%2Fwordpresspatriota%2F%3Fp%3D4388&feature=player_embedded#t=218

martes, 18 de agosto de 2009

¿Sabíais que los polacos comen carpas en Noche Buena?

El otro día me sorprendí a mi misma saltando una valla en busca de un higo. Un higo blanco, orondo y bien madurito. ¿Qué coño estoy haciendo? Me pregunté. Por mi mente pasaron los recuerdos de todos aquellos veranos en Las Alpujarras. Después del baño en la alberca, podíamos estar horas y horas montadas en el árbol. Charlando, comiendo y dejando que la fructosa afectara nuestras neuronas para culminar el día en carcaladas limpias.
¿Algo en mi interior se removió al subir aquella valla? No lo sé, el higo estaba delicioso. El segundo, mejor aún. El tercero, sin comentarios. Es curioso que, aunque cambies de lugar, tus costumbres sigan siendo tus costumbres. Costumbres que puede que, a veces, sean rechazadas. Robar el higo en compañía de una polaca no es la mejor idea. ¡Rosa! ¡Qué haces! Nos van a ver.¡Serás hippie!
Hoy en día las cosas parecen más sencillas. La gente de la misma edad de países diferentes no varía mucho. Y con esto, en este momento, me refiero a las camareras polacas y españolas con las que trabajo. En sus días libres aprovechan para compartir sus costumbres. Ir al H&M, o al Zara, o al Mango, en Girona, las une. Y lo más interesante es cuando encuentras el mismo champú, la misma laca, el mismo maquillaje; en polaco, en eslovaco y en español. Con la cultura de masas, puedes quejarte, y de hecho lo haces, de la pérdida de calidad, de la cultura basura, de los estereotipos, de los tipos... Pero de lo que uno no se puede quejar es de la adaptación. De lo bien que las polacas, eslovacas y españolas de veinte años, pueden conversar acerca de lo que le ofrece el mundo. Pero, a veces, alguien, en algún rincón del mundo, no se siente satisfecho con eso. Conversaciones estereotipadas desde Rusia a Timbuctú. Y ese alguien intenta ir más allá y aprender de aquellas costumbres más profundas... ¿Quieres un higo? En mi casa, hay muchos, sabes. Hacemos mermeladas. ¿Mermelada de higo? Eso no suena muy bien. En Polonia tenemos mermelada de frambuesas, de moras, de arándanos...

jueves, 23 de julio de 2009

¿Qué tal?

Hoy sólo voy a aprovechar para hablar. Sólo conversar con vosotros. Tampoco tengo muchas ocurrencias, estoy un poco alejada de la actualidad. Hoy he leído el periódico, y la verdad es que no me ha sorprendido mucho lo que he leído. Las cosas no han cambiado mucho. El imperialismo americano vuelve a hacer eco en el golfo. En fin, pero tampoco quiero profundizar mucho en ello. Sólo quiero saber un poco de cada uno, cómo estáis y esas cosas. Yo estoy en Girona, trabajando de camarera. Por ahora, estoy de formación, y no os podéis hacer a la idea de lo que la lío. Por deciros algo, una gamba acabó sobrevolando un plato para acabar en el pie de un belga mosqueado. Pero, bueno, le voy pillando el truco, aunque quizá no es el trabajo de mi vida... Según mi jefe lo que le gusta a los clientes es mi sonrisa (Quizá se refiere a esa sonrisa de; coño, he metido la pata). Pero al fin y al cabo, les gusta cómo trabajo, y con suerte me contratan más años para verano. También me dan estancia con tres polacas, y comida en familia y noches en vela en una discoteca llena de guiris achicharrados... Tiene su parte negativa y su parte positiva.
En fin, deciros que cuando leais esto me contéis algo, alguna anécdota para saber cómo estáis; u os dirijo un simple y directo; ¿qué tal?

Posdata: Cuñaooo, coméntame

jueves, 16 de julio de 2009

El plan

La lectura del párrafo a continuación acarrea consecuencias, quizá negativas, quizá positivas. Quien no tema tras leer este enunciado puede tener problemas con el universo bloggero; aviso desde ya. Escribes o escribes, esa es la opción.

El plan es el siguiente: Te ofrezco el comienzo de un relato y a cambio me das tu idea, lo primero que se ocurra para seguir dándole vida a esas palabras. No vale ni la timidez ni la vanidad. Esto no es un juego. Esto es un reto.

Una calle. Es de noche. Las farolas crean pequeños círculos de luz sobre la acera. Remolinos de viento remueven los escombros de una ciudad mugrienta. Sus sombras se trasladan de derecha a izquierda, de izquierda a derecha. Bajo uno de los círculos, un hombre corpulento mira repetidas veces su reloj. El crujido de la tela al descubrir el reloj, se hace eco en el abandono y el silencio penetrante de aquel lugar. Suspira y su suspiro termina en el desvanecimiento del círculo de luz que le envuelve.

lunes, 6 de julio de 2009

El principio y el fin, grandes

(...) "Y nosotros observamos, furtivamente, con gran atención, cómo ese presagio, sin nada que se interponga en su camino, va cobrando forma despacio, envuelto por la nueva luz de la mañana. La noche se ha acabado por fin. Aún falta mucho tiempo para que nos visiten de nuevo las tinieblas." (After dark, Haruki Murakami)

miércoles, 1 de julio de 2009

Historias de otros

Soy un caracol. Una evidencia que sólo se hace visible en estas fechas. Soy un caracol y arrastro la vida en cajas. Concha de libros, escritos y trapos pesa sobre mi baboso pie. Soy un caracol y no me avergüenzo de ello. Pero sólo a veces, pienso en quemarlo todo. Pienso en derruir lo que he construido; y empezar de nuevo. Y quizá, lo que estoy contando ahora, sea aplicable a otros muchos más casos...

jueves, 11 de junio de 2009

Piezas de oxes

En la ilegal quiero echarle un polvo.
Dos según el verano de botellas.
Quizás sea agradable gustar de ti.

Viva la frase hecha leche.
Nombrado gobernante exhibió la Cuéllar
Que igualmente hería al echar un Volvo.

Lo que no hay es que echarle un óleo a esa León
Yo quiero echarle un polvo a la rosa
De York pero los demás…
Yo no sé a ellos pero mi no me gusta hablar de crédito
Ni qué voy a cenar con mi doble carril
Ni codifico la maravilla
que
Había una vez en un partido chiringuito
Que no podía, que no podía, que no podían.
Había pasado mucho mundo cuando en él planeó
el resto de la muerte.

L.

Perdonen que me levante



Cuando dije, descansen, no quise reprimir a nadie. De hecho, no me gusta siquiera esa acción. REPRIMIR. Fonéticamente, suena hasta mal. REPRIMIR...
Por ello, os dedico, memoriando vuestro debate, "Un retrato de una cantante de Cabaret" de Van Dongen.
Las cabareteras, artistas que reflejan con sarcasmo e ironía, la situación social que las envuelve, son para mi personajes fascinantes.

lunes, 8 de junio de 2009

Valores en alza

No sólo eres guapo,
fuerte y listo,
sino que además
de conciencia
ni una pizca.

Enhorabuena,
amigo:
este mundo
está hecho
a tu medida

Karmelo C. Iribarren

martes, 2 de junio de 2009

¿Pesa más el kilo de capital o el de cultura?


Saltándome ese punto inicial de mi argumentación, en el que explico mi referente en la realidad, diré que estoy indignada. Indignada por cuatro palabras. Cuatro sencillas palabras que no cesan de pulular por mi sesera:

Han desalojado la Fábrica.

Por un lado, hay un argumento sencillo, directo (no se puede pedir más) que podría derrumbar mi indignación de un plumazo. Es ilegal. Es un lugar ilegal. No es lícito ocupar un sitio abandonado que pertenece a una inmobiliaria. Hasta aquí, puede ser comprensible para algunos. La ley, en sus orígenes, vinculada a unos principios de justicia, se impone. La fábrica pertenece a la inmovibiliaria y, ahora, simplemente,la ha recuperado.

Por otro lado, a otros no les bastaría para comprender lo que se ha destruido en este lugar. No les bastaría con pensar que una legislación fuerte e inamovible haya apoyado a la inmobiliaria. Sus argumentos, múltiples y variados.

La Fábrica de Sombreros es una antigua empresa, que como bien dice el nombre, se dedicaba a la producción de sombreros. El edificio está en la calle Heliotropo, junto a Castellar, en el barrio de San Luis de Sevilla. Se fundó en 1882 y hasta los años noventa seguía abierta. Casi la mitad de la producción se destinaba a EEUU, la comunidad judía de Brooklyn encargaba los sombreros de ala ancha, un 5%, sombreros cordobeses, iba al mercado japonés, otros, folclóricos, a las muchachas canarias, y a la nobleza británica, los más llamativos. Cuando se cerró, por su excelente situación, el ayuntamiento propuso su conversión en un centro cultural. Dos años después, no se hizo nada. En Mayo del 2008, un grupo organizado y apoyado por múltiples colectivos, no sólo lo recuperó para la cuidadanía sino que creó un centro cultural y social para todas las edades. Ahora, aunque la actividad sigue viva, se ha desalojado el sitio, y con él, se llevaron algunas piernas vendadas, moratones e, incluso un dedo partido.

Desde mi punto de vista el ayuntamiento de Sevilla, una vez más, ha fallado. Pero yo me pregunto, sin haber perdido aún la indignación, ¿pesa más un kilo de capital o el de cultura? Definitivamente, el sistema no abarca todas las variantes y variables que enriquicen nuestra sociedad. ¿Cuánto tiempo nos queda para avanzar? ¿Cuánto tiempo nos alimentaremos de la inestabilidad? Espero no estar muerta para entonces...

martes, 26 de mayo de 2009

Serenidad. Sentarte. Sentirte. Tres palabras. Las busco. Avísenme cuando las encuentren...